domingo, 23 de noviembre de 2008

ESQUINAS MALDITAS DE ROSARIO

Hay esquinas que están malditas y todo aquello que en ella se intente está destinado a la tragedia. En la calle que vivo, cuatro esquinas están meadas por Satanás. Todos intento comercial que quiso emprenderse en una de esas esquinas fracasó y la coronación de ese fracaso se rubricó en un cartel que decía "Se alquila". Las personas con destinos trágicos emprenden futuras tragedias comerciales en lugares trágicos, una mano invisible los guía cual nodriza cruel hacia ese norte. Son fenicios mercaderes románticos que inauguran su local con apagados fuegos artificiales, sabiendo sin saber que tarde o temprano cerrarán sus puertas. Un signo premonitorio es, sin dudas el pronto marchitamiento de las plantas obsequiadas en ocasión de la inauguración, ese es el primer indicador de la maldición de las esquinas trágicas, otros signos de la decadencia son, sin dudas, las desesperadas ofertas comerciales que aparecen en un pizarroncito apostado en la calle con la intención loca de acaparar clientes que, si bien no los salvarán del destino fatal, prolongarán una agonía con final cierto y luctuoso.

Las esquinas trágicas suelen estar ocupadas por casas antiguas, casa que tienen historias tejidas en sus ladrillos, en su mampostería, en sus pisos vetustos en sus cielorrasos cascados, en su plomería desgastada, en sus inodoros "pescadas" amarronados por la lenta acumulación de sarro en sus losas. Y esas mismas historias dejan su huella en una especie de energía que contamina la estructura física que las albergó, sus puteríos de alcoba, sus nacimientos, sus muertes, sus infidelidades, sus felicidades, sus muertes. Todo lo que allí fue busca revivir en lo presente contaminándolo, todo lo nuevo que ingresa se estampa de lo preterito. En el juego de las fuerzas del mal, aquello que predominó es aquello que predominará. Donde estuvo lo trágico, estará lo trágico y tragico se continuará. Sólo de un hecho divino depende revertir el fatalismo, a nosotros, tristes mortales, nos es negada semejante alquimia revolucionaria.

En una esquina había un bar administrado por dos socios, una noche de invierno, uno de ellos mató de un balazo al otro. Luego del crimen, se abrió un bar, luego otro bar, un boliche, un restaurante, hoy, todo está cerrado.

En la esquina contraria a esa, en la misma bocacalle, funcionó una rotisería, que cerró, luego funcionó otra rotisería, despues un almacén, y por último un local de comidas chinas. Obviamente, todo allí culminó en la nada y ese local se alquila.

Por Maipú, en una esquina había una casa de pastas que cerró hace años y todos esos años estuvo sin abrirse nada allí, unos años atrás se abrió un bar y confitería. Todo cerró. Se intentaron abrir allí dos restaurantes, logicamente, cerraron. Y así sigue hasta hoy.

En la esquina de enfrente, funcionó primeramente un bar, luego un boliche, luego otro bar. Todo cerró. Años después, Tiro Federal asciende a la "A" y allí instala su sede comercial. Al año, Tiro Federal desciende y hasta el año pasado funcionaba ese lugar en semipenumbras. El viernes inaguró un restaurante de comida italiana. Y lo sé, ese bar cerrará.

Al menos ya saben de esas esquinas putas y malditas. Anuncien por aquí otras a futuros desprevenidos.


2 comentarios:

Gisofania dijo...

Cuando el ángel de la muerte se viste de nostalgia es implacable.

Tristitia rerum

LocaComoTuMadre dijo...

Esa esquina está endiablada. El bar nunca más funcionó, la gente se acuerda del asesinato.. no da para ir a tomar algo..
Medio morbo no?

Saludos.